La historia más apasionante del ser humano es, sin duda, la historia de su origen.
La evolución del ser humano no ha sido un proceso lineal, no ha existido nunca la finalidad de alcanzar el estado de Homo sapiens, y ello lo demuestra la gran cantidad de homínidos descubiertos que no pertenecen de forma directa a nuestro linaje. Ante diversos cambios del entorno han surgido multitud de "soluciones provisionales", especies emparentadas con Homo sapiens que en determinadas condiciones y en un determinado tiempo estuvieron bien adaptadas y persistieron. La fuerza motriz de los cambios y de las extinciones es la variación del medio ambiente. Si la variación es asumible por la especie, puede que acabe derivando en otra mejor adaptada. Si no lo es, estará abocada a la desaparición.
Desde este punto de vista, Homo sapiens también es una "solución provisional", como cualquier otra especie. Desde su aparición, ha sobrevivido a importantes obstáculos que han supuesto la extinción de otros homínidos. Homo sapiens vive en un entorno complejo y artificial, fruto del eficiente funcionamiento de su ingenio y se hace, por ello, complicado no considerar que se trata de una situación constante en el tiempo. Apenas lleva 150.000 años sobre la faz de la Tierra. Homínidos antiguos existieron durante mucho más tiempo, bien adaptados a su entorno, y el final de sus días aconteció sin dejar descendencia ni rastro alguno, salvo fragmentos de huesos y escasos indicios de actividad. Entonces, ¿qué será de Homo sapiens en el futuro? No hay respuesta, pues los senderos de la evolución son poco menos que aleatorios. Sólo queda intentar descifrar el proceso natural que ha originado al último homínido vivo del mundo.
Hace unos seis o siete millones de años (Ma), se produjo en África la divergencia que dio lugar a dos ramas altamente evolucionadas de primates: chimpancés y humanos, es decir, simios que perpetuaron su adaptación a la vida esencialmente arborícola braquiadora y simios que, en un corto periodo de tiempo, abandonaron su primitiva condición arborícola braquiadora para adaptarse al suelo: el inicio de la humanidad fue la bipedación y la revolución consistió en ello.
Los lejanos antepasados del ser humano, de hace 6 ó 7 Ma, llevarían una vida similar a la de un gran simio actual: podrían alimentarse y espulgarse los unos a los otros en tierra, pero habitualmente su tiempo transcurriría entre el ramaje, protegidos de los peligros del suelo. Serían braquiadores, con manos y pies prensiles.
El este de África está surcado por una gran fractura activa de unos 8000 km de longitud desde el Mar Muerto (en Asia Menor) hasta el río Zambeze (en el África austral): es el Great Rift Valley. Se bifurca en dos ramas: la occidental y la oriental, alojando el lago Victoria entre ambas. Esta gran estructura comenzó su formación hace unos 20 Ma, entre periodos de calma y convulsiones. Uno de los pulsos más importantes se produjo hace unos 8 Ma y supuso la ruptura definitiva de la placa africana, con la elevación de relieves que rondan los 3000 m de altura.
Remontándonos al Mioceno superior, hace 14 ó 15 Ma el clima global experimentó un drástico cambio hacia el enfriamiento. Las temperaturas descendieron mucho y el hielo aumentó en la Antártida. Al final del Mioceno, entre hace unos 7 y 5 Ma, un manto glacial acaba por cubrir, no sólo el continente austral, sino también toda Groenlandia. El avance de los hielos supone un hecho climático de gran trascendencia en África: el aumento de la aridez, el retroceso de la selva y el avance de la sabana y el bosque bajo.
Todo se fraguó, pues, hace unos 6 ó 7 Ma, como consecuencia de un cambio climático a escala planetaria, que se vio agudizado en África debido a la apertura del Gran Rift del Este. El porqué de la aparición de los primeros homínidos pretende ser explicado entonces mediante la “East Side Story” (Yves Coppens, 1982) que es la hipótesis que, con los conocimientos y los hallazgos actuales, más se ajusta a lo que podría haber sido, en sus inicios, el proceso de hominización.
Si centramos la atención sobre el este de África, nos damos cuenta de que el Great Rift Valley generó una barrera climática que aceleró el avance de la sabana al Este de la gran brecha, diferenciándose dos zonas con régimen climático y vegetación diferentes. Los frentes lluviosos del oeste descargaban las precipitaciones ante la influencia del gran relieve de la vertiente occidental del rift. Al otro lado, la aridez reducía rápidamente las áreas boscosas, limitándolas a manchas aisladas y distantes entre sí, inmersas en una sabana cada vez más extensa.
Fue este entorno el que propició que algunos antropoides se vieran obligados a adaptarse a la vida terrestre. Fueron especialmente afectados los antropoides que habitaban el ecotono selva-sabana. La búsqueda de alimento requería alejarse de la seguridad de un parche selvático para recorrer una larga distancia hasta el siguiente. Sería entonces cuando surgió la marcha bípeda como una estrategia de adaptación al suelo, mucho más eficaz que el desplazamiento pseudocuadrúpedo de los simios antropomorfos. Ello indica que los primeros homínidos aún vivirían muy ligados al ambiente boscoso, pero podrían desplazarse con mayor rapidez y eficiencia en el medio abierto.
La bipedación, además, se produjo con anterioridad a la encefalización. Los homínidos fueron bípedos mucho antes de desarrollar un gran cerebro. La locomoción bípeda es una estrategia exitosa pero bastante primitiva, pues homínidos de gran antigüedad ya la presentaban. El tamaño del cerebro, caracterizado por la capacidad craneana, es pequeño hasta que no surge el género Homo. De hecho, los primeros homínidos y hasta los australopitecos y los parantropos podrían considerarse prácticamente –desde un punto de vista radical– simios bípedos. Es, precisamente, el rápido incremento en el tamaño cerebral lo que caracteriza al género Homo.
Hace unos 3-2,5 Ma, culminó el acercamiento entre América del Sur y América del Norte formándose el istmo de Panamá. El cierre del estrecho provocó el cese de la circulación marina entre los océanos Atlántico y Pacífico y cambió completamente la distribución de las corrientes. Ello facilitó la formación de los mantos de hielo sobre Norteamérica y Eurasia. Los intensos temporales producían fuertes nevadas, tanto en el nordeste de Canadá y de Estados Unidos como en Escandinavia. En pulsos, crecían y avanzaban los mantos glaciales.
En este contexto surgió Homo habilis / Homo rudolphensis hace 2,5 Ma, el primer Homo. No obstante, aunque el enfriamiento planetario y el cambio climático drástico que supuso y que inició un largo periodo de inestabilidad (Pleistoceno) sería decisivo en la aparición de una nueva especie, la encefalización debió de fraguarse tiempo atrás.
El cerebro humano y el resto del sistema nervioso sólo representan el 2% del tamaño corporal, pero consumen un 20% de toda la energía del organismo. Esto significa algo importante: la especie humana sólo puede permitirse tener un cerebro tan grande porque economiza en otras funciones, por ejemplo, la digestiva. La digestión necesita mucha energía. Los herbívoros, sobre todo, tienen pausas digestivas muy largas, pues la materia vegetal es difícil de transformar y requiere de un complejo aparato digestivo, largo y de gran consumo.
Un intestino grande es, por tanto, incompatible con un cerebro grande. Los australopitecinos eran estrictamente vegetarianos y sus alimentos más energéticos eran las frutas, las semillas y los tubérculos. Los parantropos, por ejemplo, teniendo en cuenta la vigorosidad de su musculatura masticatoria, deberían de poseer un aparato digestivo voluminoso que les permitiera asimilar gran cantidad de alimento vegetal. Únicamente los restos de Australopithecus garhi muestran indicios de actividad carnívora. Probablemente fuera capaz de utilizar piedras para romper huesos y alimentarse del tuétano. Y es, precisamente, Australopithecus garhi, con un prognatismo menor que cualquier otro australopiteco y con una dentición similar aladel humano moderno, el mejor candidato para ser ancestro directo del linaje Homo. Es obvio: para desarrollar un cerebro de gran tamaño se requiere de una cantidad de energía que una dieta exclusivamente vegetal jamás podría proporcionar. La incorporación de la carne a la dieta fue decisiva en el proceso de encefalización.



Niño al vino de luna :)
Al pan pan y al vino vino de luna, XDDD.
Besinhos from Anita B.
el hombre es al animal mas destructor del medio ambiente, al punto de que sacrifica su entorno fisico por lograr nuevos mecanismos de locomoción perjudicial para la madre naturaleza en todos los sentidos
el hombre hace cosas para mejorar el pero no para mejorar el medio ambiente
el pito lo tenia gandote de 100000000000000000000000000000000000000000cm
yo pienso k el medio ambiente es para cuidarlo y nosotros lo estamos hechando a perder no lo entiendo!!
Hola,soy estudiante de antropología y tengo un exámen de físico biológica que me trae de cabeza,afortunadamente he topado con tu estupendo post que me ha aclarado en un momento mucho más de lo que mi profesora lo ha hecho en todo el cuatrimestre,puesto qu eno hay quien la entienda.Un saludo
POR QUE LOS LLAMAN HOMO SAPIENS
Porque el hombre no toma conciencia de lo que hace con la naturaleza.
bueno le falta un poco de mas animos ala pagina esta buena pero le falta lo bueno de esto es aprende la naturaleza tenemos que cuidarla porque osino el futuro de nuestros hijos sera malo porque nosotros no nos hubiera guastado vivir asi asi que podemos comprar aerosoles pero lo que no podemos comprar es a la naturaleza:-).
hola me llamo cindi chavos guapos si quieren conocerme pues llamen a este numero 24240625
El ser humano se ha convertido en una plaga muy dañina y peligrosa para el planeta tierra y debe ser eliminado en su totalidad.
Oscar Gam, creo que te equivocas. La especie humana se ha convertido en una plaga muy dañina y peligrosa para sí misma. Puede provocar una gran extinción (otra más, las otras fueron por causas naturales) y seguramente desaparecerá esta especie. Pero la vida en la tierra continuará y seguirá evolucionando.